¿Por qué siento que voy tarde en la vida? Herramientas psicológicas para dejar de compararse constantemente y querer cumplir todas las metas (hijos, pareja, casa, trabajo, etc.)
¿Por qué siento que voy tarde en la vida?
Comprar una vivienda, encontrar pareja estable, casarse, tener un trabajo ideal o tener hijos son metas vitales que muchas personas consideran “indicadores de éxito” o estabilidad. Sin embargo, cada vez más adultos experimentan la sensación de ir atrasados respecto a los demás.
Este sufrimiento es cada vez más frecuente, sobre todo en la franja de edad de 25-45, donde esas presiones aumentan.
Esta percepción puede generar ansiedad, frustración, baja autoestima y una sensación constante de fracaso personal. Cuando nuestra realidad no coincide con ese guión, aparece el malestar psicológico.
La presión social por cumplir metas vitales
Existe una narrativa social muy marcada sobre cómo debería desarrollarse una vida “correcta”:
- Tener estabilidad económica antes de los 30
- Comprar un piso
- Encontrar pareja
- Tener un trabajo ideal y vocacional
- Casarse
- Tener hijos
Aunque estas metas pueden ser deseables para muchas personas, el problema aparece, cuando se convierten en requisitos para sentirse válido o exitoso.
Algunas creencias frecuentes son:
- “Todo el mundo tiene pareja menos yo”.
- “Ya debería haber comprado una casa”.
- “Se me está pasando el tiempo para ser madre”.
- “Estoy fracasando”.
- “Aún no estoy en mi trabajo ideal”.
- “He hecho algo mal con mi vida”.
- “Hay algo malo en mi y por eso no lo consigo”.
Estas ideas suelen activar emociones intensas como ansiedad, tristeza, vergüenza o desesperanza.
El impacto psicológico de sentirse atrasado en la vida
La sensación de ir tarde respecto a las metas vitales puede afectar profundamente al bienestar emocional y causar:
1. Ansiedad y sensación de urgencia constante
2. Baja autoestima y autocrítica
3. Duelo por la vida imaginada
4. Aislamiento y vergüenza
Cómo trabajar esta sensación desde la terapia cognitivo-conductual
La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar y modificar patrones que generan sufrimiento.
1. Detectar pensamientos automáticos
Muchas emociones dolorosas aparecen asociadas a pensamientos:
- “Voy tarde”.
- “Ya debería haberlo conseguido”.
- “Nunca seré feliz así”.
La TCC enseña a cuestionar estas ideas y evaluar si realmente son objetivas o si están influenciadas por normas sociales internalizadas para poder construir narrativas sanas para uno mismo.
2. Identificar distorsiones cognitivas
Identifica tus distorsiones cognitivas y resignifícalas por narrativas más compasivas contigo mismo:
- Pensamiento de todo o nada: “Si no tengo pareja a esta edad, he fracasado” → “Puedo tener éxito con o sin pareja”
- Comparación injusta: Compararse con versiones idealizadas de otros → Puedo apreciar lo que los otros tienen y lo que yo tengo, aunque sea distinto, cada uno sigue sus tiempos y momentos
- Catastrofismo: “Si no soy madre pronto, mi vida perderá sentido”. → Mi vida puede tener sentido con o sin la maternidad, aunque sea una vida distinta
- Etiquetación: “Soy un fracaso”. → No haber conseguido una meta no implica que sea un fracaso como persona
3. Reconectar con valores personales
Muchas veces vivimos siguiendo objetivos heredados más que elegidos. La terapia ayuda a preguntarse:
- ¿Qué quiero realmente?
- ¿Qué significa para mí una vida plena?
- ¿Qué decisiones estoy tomando por miedo o presión?
- ¿Cuáles son mis valores y qué pueden representar en mi vida?
Reconectar con valores auténticos permite construir un proyecto vital más coherente con uno mismo y menos basado en comparación social.
Cómo trabajarlo desde el modelo IFS (Internal Family Systems)
El modelo IFS entiende que nuestra mente está formada por distintas “partes” internas que intentan protegernos. Cuando alguien siente que va tarde en la vida, suelen aparecer diferentes partes psicológicas.
La parte exigente
Es la voz que presiona:
- “Deberías tenerlo todo resuelto”.
- “No puedes perder tiempo”.
- “Estás quedándote atrás”.
Aunque resulte dura, normalmente intenta proteger del rechazo o del miedo a no ser suficiente.
La parte comparadora
Está constantemente observando a los demás para evaluar si uno encaja o no. Suele activarse mucho en redes sociales, eventos importantes (bodas, nacimientos, etc.) o reuniones familiares.
La parte desesperanzada
Es la que siente tristeza, vacío o resignación:
- “Nunca tendré eso”.
- “Ya es demasiado tarde”.
- “No hay esperanza para mí”.
Esta parte suele cargar heridas antiguas relacionadas con rechazo, abandono o sensación de insuficiencia.
El trabajo terapéutico en IFS
El objetivo no es eliminar estas partes, sino comprenderlas y relacionarse con ellas desde la compasión y la curiosidad.
En terapia se trabaja para:
- Identificar qué partes aparecen.
- Entender qué intentan proteger.
- Reducir la autocrítica interna.
- Sanar traumas emocionales más profundos.
- Desarrollar una relación interna más segura y flexible desde la parte adulta sana (compasión, calma, claridad, etc.).
TERAPIA EN BARCELONA PARA CRISIS VITAL
Cada persona tiene circunstancias, heridas, oportunidades y ritmos diferentes. La idea de que todos debemos alcanzar ciertos objetivos a la misma edad es una construcción social, no una verdad psicológica. No todo el mundo tiene los mismos privilegios o contextos.
Sentirse atrasado no significa estar roto, ser inmaduro, ni haber fracasado. Muchas veces significa simplemente estar viviendo una realidad distinta a la esperada.
Y desde ahí también puede construirse una vida significativa, plena y auténtica.
Si sientes que necesitas ayuda en este tema puedes pedir una primera visita en el formulario de contacto. Estaré encantada de poder ayudarte.
Mariona Esteve i Raventós
Psicóloga General Sanitaria
Terapia para crisis vital y crisis de los 30
Terapia EMDR - Terapia IFS - Terapia Contextual -
Terapia Cognitivo-conductual
Terapia en Barcelona y Badalona
Ansiedad - Apego - Trauma
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